
Corazón de la región de Bohemia
Praga es una de mis ciudades favoritas en Europa, y desde que la visite por primera vez en 1999, no he cesado de recomendar viajar hasta allí como parte de una introducción a Europa Central. Junto a Viena y tal vez Budapest, Praga es el centro de la Europa romántica y monumental, aquellas ciudades donde no puedes evitar remontarte a su pasado y a su legado artístico, donde la música clásica encuentra su mejor ubicación. Hoy en día, su rico legado y patrimonio arquitectónico ha llamado la atención inclusive de la Unesco, quienes en 1992 declaran su casco antiguo, como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.
“La Ciudad Dorada” o “Ciudad de las Cien Cúpulas” ha sufrido desde hace una década, los sinsabores del turismo de masa. Si bien hoy es absolutamente un polo de atracción turística y los cafés americanos no han tardado en aparecer, creo que han logrado preservar cierto sabor autóctono.

Cuna de la arquitectura barroca, gótica y hasta modernista, lo primero que llama la atención es la armonía de convivencia de todos estos estilos, las numerosas terrazas de tejas rojizas y el famoso “Castillo de Praga”, el que domina la ciudad. Cuya vista nocturna, conjuntamente con todo el entorno y desde el “Puente Carlos”, es una de las mejores visiones que puedas encontrar en toda Europa.
Praga también es la histórica, la de su pasado heroico y plagado de reyes e invasiones, la cultural, la de los escritores afamados, como Kafka tal vez el más reconocido, la de los numerosos teatros, Operas monumentales, salas de conciertos y música barroca, clásica y sacra, Mozart vivió en ella.
La ciudad de Praga no es difícil de explorar al contrario permite ser visitada a pie y para los que deseen andar poco existe una red de metro y tranvía, por cierto muy vigilada.
Praga está dividida en cinco barrios cuyos nombres corresponden a las cinco ciudades que originariamente crecieron a orillas del rió Moldava.
Stare Mesto, La Ciudad Vieja y centro de la ciudad. Su parte norte corresponde al Barrio Judío conocido como Josefov con un magnifico legado cultural. Aquí no debes de dejar de visitar: el cementerio, con 12.000 lápidas apiladas de los siglos XV al XVIII, y la sinagoga gótica, La capilla Betlémská, reconstruida en los años cincuenta.
Al otro lado del rió Moldava se encuentra Mala Strana (Barrio Menor), de estilo barroco con calles serpenteantes bellas casas y grandiosos palacios, en su zona elevada se encuentra Hradcany, aquí encontraremos el complejo del castillo y la catedral de Praga, el puente de piedra Karluv, o de Carlos, es uno de los más bellos de Europa. En la catedral de San Vito, de estilo neogótico, descansan numerosos reyes de Bohemia. Otras edificaciones de interés son el Palacio Real y la Basílica de San Jorge y al norte del recinto se encuentra la curiosa calle de los alquimistas que aún conserva el empedrado original. Franz Kafka vivió en el numero 22. La iglesia de Loreto es famosa por el carillón de su reloj y por su colección de joyas y objetos religiosos. Merece especial mención la custodia El Sol de Praga, adornada con 6.222 diamantes.

Al sur de la ciudad se encuentra Nove Mestro, Ciudad Nueva, posee el conocido art nouveau o arquitectura modernista de la ciudad: la famosa plaza de San Wenceslao está situada, el colosal edificio neo renacentista de finales del siglo XIX, al final del paseo están las tiendas y cafés más conocidos. En el extremo sur de la Ciudad Nueva se encuentra la fortaleza de Vysehard donde dice la leyenda nació la ciudad de Praga.”
El arte de Jiří Votruba: una de las sorpresas que tuve el placer de descubrir al visitar Praga por primera vez, fue el popularísimo trabajo del diseñador checo, Jiří Votruba, su trabajo está por todas partes. + info www.votruba.cz
No dejes de visitar mi blog: www.gusplanet.blogspot.com, donde encontraras relatos de viajes y una visión amena, particular, del arte de viajar! Gustavo S.
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